Por la ruta del sabor

Este fin de semana salí con toda mi familia a Lunahuaná, y aunque no pude preparar un nuevo plato decidí hacer de este viaje una aventura culinaria.  Este valle está viviendo un boom de desarrollo que ha traído como consecuencia muchas nuevas alternativas de hospedaje y restaurantes, además de su ya conocida oferta turística.

Lunahuaná es un valle bendito, sumamente fértil, con miles de años de historia y con un aporte invaluable a la gastronomía peruana.

Cuando hablamos de Lunahuaná y su comida lo primero que se nos viene a la mente son los camarones, y aunque son un gran insumo de su cocina, no son lo único, está también el pato, el cuy, el cerdo, y sobre todo las frutas como el níspero, la tuna, la uva, etc., pero también las miles de hierbas y plantas ancestrales del Perú. La lista es interminable.

El sábado fuimos a almorzar a un hotel llamado Rio Lindo, un lugar muy especial, con una gran infraestructura y una playa de arena blanca a orillas del río Cañete. Su carta, no era ni muy variada ni sofisticada, pero era correcta. Me pedí una sopa seca con camarones que si bien estaba muy jugosa para mi gusto, tenía buen sabor y los camarones en su punto.

Estuve también en La Confianza, donde me hospedé. Un lugar muy agradable, con buena atención, acogedor y una carta que pretende ser fusionista. No tuve la oportunidad de comer ahí, así que no puedo emitir ningún juicio al respecto, sin embargo, lo que si probé y no me gustó fueron sus cocteles de pisco.

Finalmente, el domingo por la tarde fuimos al Refugio de Santiago, del que ya les he hablado antes (en el artículo de los Ticsauyuyos). Ahí la carta, aunque no es muy extensa, es muy rica en variedad y en propuestas. Tienen trucha, cerdo, cuy, pato entre otros. Me gusta mucho porque rescata los productos del valle, pero a su vez propone nuevas alternativas y  cada plato resulta una verdadera aventura.  Su plato estrella, que es el que me pedí, es el Cuy Acevichado, un plato sencillo, y es que cuando tienes insumos de tan buena calidad debes dejar que ellos sean las estrellas. Se trata de un cuy deshuesado, frito, crocante, con una salsa de cebolla, limón y ají amarillo ahumado que le dan el toque de frescura, pero a su vez de intensidad.  Otros grandes platos son el cerdo en miel de arope, la ñuñuma (magret de pato) en salsa de maíz morado y quínoa o el tacu tacu de frijol verde con pato.

Ahora que se viene el verano y mucha gente va a las playas del sur, Lunahuaná se convierte en una verdadera opción para vivir una experiencia enriquecedora, reveladora y muy agradable.

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Acerca de Fernando Cavero

Gourmand por definición
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