Magret de Pato con salsa de granada

pato y granada
Este plato resultó ser un verdadero reto para mí.
Hace una semana en un puesto de frutas, me animé a comprar una granada, pues era una fruta que conocía desde muy pequeño, pero que no tenía registrada en mi banco de sabores. Me sedujo y la compré. Luego de un par de días la abrí y cuando vi su vibrante color rubí, su suave pero particular sabor, me enamoré, y pensé, algo tengo que preparar con esta fruta.
¿Qué preparar? Se me ocurría una carne suave, pensé en pavo o un pescado de carne blanca, pero cuando fui al supermercado y vi el pato fresquito frente a mi recordé lo bien que se lleva el pato con las frutas (higos, naranjas, etc.) y supe que esa sería mi opción.
El pato es increíble. Su pecho o mejor conocido como magret (si el pato está cebado), tiene la carne súper magra pero sabrosa, suave y con una piel que tiene un grosor y consistencia superiores al pollo o al pavo, lo que permite cocinarlo en su propia grasa y obtener una piel crocante y sabrosa que es lo que más nos cautiva en cada bocado.
Ok, aprobadísimo el pato, pero ¿cómo hago la granada? Haciendo mi research descubrí que la granada es un insumo común en la cocina árabe y claro, los dulces árabes son muy particulares y sabrosos y hacen uso de muchas frutas frescas y secas.
Inspirado en Muhammara, una crema de pimientos, nueces y especias decidí hacer una reducción de granada, sencilla, para resaltar el sabor, color y apariencia de la fruta (que fueron mis móviles originales) y acompañe al pato.

Ingredientes para dos personas:
– 2 pechugas de pato.
– 2 granadas.
– 3 cucharaditas de azúcar.
– Zumo de medio limón.
– 4 choclos, zanahorias y vainitas baby.
– Aceite de oliva, vinagre balsámico, sal y pimienta.

Preparación:
Se salpimenta las pechugas con sal gruesa y pimienta recién molida. Se reserva. En una sartén caliente sin aceite se cocinan las pechugas empezando por el lado de la piel para que esta vote su grasa. Cocinar 3 minutos por lado. El magret se debe comer en término medio pero con la piel crocante.
En paralelo desgranar las granadas y reservar un 10 por ciento. El resto licuarlo y colarlo hasta obtener un jugo con el espesor propio de la pulpa de la fruta. En una olla pequeña, a fuego lento, con el azúcar y el limón cocinar por 5 minutos o hasta que se reduzca y espese. Es muy importante controlar la temperatura, pues si dejamos el mosto al fuego sin supervisión se quemará. Reservar.
Blanquear en agua con sal las verduras. Aderezarlas con sal, pimienta, aceite de oliva y vinagre balsámico.
Antes de servir agregar a la reducción la granada que se reservó, pues aporta vistosidad y le da a la salsa una textura especial. Servir debajo y encima del magret. Agregar la guarnición de verduras y listo.
Lo fascinante de la cocina es justamente esto. Cada día puedes vivir una aventura absolutamente nueva. Rompe la monotonía del día a día y le da un carácter expectante y retador a la vida. Amo este blog, amo la cocina, amo escribir. Bon appetite.

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Acerca de Fernando Cavero

Gourmand por definición
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